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Dashboards · 2 min de lectura

Un dashboard que la gerencia sí abre: 7 reglas

La mayoría de los dashboards se ven bien en la presentación y nadie los vuelve a abrir. Estas son las reglas que usamos para que pase lo contrario.

Equipo Asimov·

En 30 segundos
  • Un dashboard no es para mirar datos: es para tomar una decisión. Si no cambia ninguna, sobra.
  • Menos es más: un número principal, tres que lo explican y el resto escondido.
  • Si los datos no se actualizan solos, el dashboard muere en un mes.

Para quién es: Gerentes y dueños que hoy esperan el reporte del lunes, y equipos que pierden horas armándolo a mano.

Hemos visto dashboards con 34 gráficos, seis colores y filtros por todos lados. Se ven impresionantes en la reunión de presentación. Al mes, el gerente vuelve a pedir el Excel por correo porque «ahí lo entiende mejor».

No falló la tecnología. Falló el diseño. Un dashboard es una herramienta para decidir, no una vitrina de datos.

Regla 1: una decisión, no un tema

«Dashboard de ventas» no es un objetivo. «Saber cada mañana qué canal está perdiendo plata para mover el presupuesto» sí lo es. Antes de dibujar nada, escribimos qué decisión va a tomar la persona que lo abre.

Regla 2: un número arriba, grande

El que responde «¿vamos bien o mal?». Venta del mes contra la meta, margen de la semana, pedidos atrasados. Tiene que leerse en dos segundos desde el celular.

Regla 3: tres números que lo explican

Si el número principal está mal, ¿por qué? Por canal, por producto, por vendedor. Tres cortes, no quince. El resto va en una segunda pantalla para quien quiera profundizar.

Regla 4: comparar siempre

Un número solo no dice nada. «US$ 48.000» puede ser una gran semana o una catástrofe. Siempre al lado: contra la meta, contra la semana pasada, contra el mismo mes del año anterior.

Regla 5: que se actualice solo

Si alguien tiene que bajar un archivo y subirlo cada lunes, el dashboard tiene fecha de vencimiento. Las fuentes se conectan una vez y el dato llega solo, todos los días.

El dashboard que se actualiza a mano dura lo que dura el entusiasmo de quien lo actualiza.

Regla 6: alertas, no solo gráficos

Nadie mira un tablero todo el día. Lo útil es que te avise: «el margen de este producto bajó de 20 %», «hoy hay 12 pedidos sin despachar». El dashboard va a tu correo o a tu WhatsApp cuando algo se sale de lo normal.

Regla 7: un solo dato de verdad

Si finanzas y marketing tienen números distintos para la misma venta, el dashboard pierde la discusión antes de empezar. Definimos juntos qué cuenta como venta, cuándo se cuenta y de qué sistema sale. Una vez. Por escrito.

Cuánto cuesta

Como estimación: un tablero con una o dos fuentes conectadas, actualización diaria y alertas parte en unos US$ 2.000 a 4.000. Un dashboard multi-negocio o multi-país, con varias fuentes, roles y accesos, cuesta varias veces eso. La cuenta que importa es otra: cuántas horas por semana deja de gastar tu equipo armando reportes.

Lo que haríamos nosotros

Una llamada para escribir la decisión que quieres tomar cada semana. Después, conectamos la fuente principal y te mostramos el número grande funcionando con tus datos en días. Si lo abres sin que nadie te lo recuerde, seguimos con el resto.

Lo hemos construido

Preguntas frecuentes

¿Power BI o Looker no hacen lo mismo?

Hacen buena parte, y si tu equipo ya los domina, los usamos. Construimos a medida cuando necesitas reglas propias, varias fuentes que no se conectan fácil o que el tablero lo use gente que no va a aprender una herramienta nueva.

¿De dónde salen los datos?

De donde ya viven: tu ecommerce, tu ERP, Google Sheets, plataformas de anuncios, el banco. Los conectamos para que se actualicen solos.

¿Se puede ver en el celular?

Sí, y debería. La mayoría de los gerentes revisa el número en el celular antes de entrar a una reunión.

¿Cuánto tarda la primera versión?

Con una o dos fuentes de datos, una semana es razonable (estimación). La parte lenta suele ser limpiar el dato, no dibujar los gráficos.